viernes, 3 de octubre de 2014

La España medieval (II)



La España Medieval (II)
Pues tras un parón y prometiendo, como hago siempre, ante los dioses de Poniente que ya en lo sucesivo tardaré mucho menos en volver a actualizar el blog, continuemos con el jolgorio y la parranda que fueron los inicios del reino cristiano Astur-Leonés.

Y si mal no recuerdo[1] nos quedamos con Alfonso II “El Casto[2] (791-842)
Durante el reinado de este buen señor pasan un montón de cosas buenas en el reino asturiano que ya dan lugar a que dejen de ser considerados cuatro emigrados visigodos y quince cabreros y comience la cosa a parecerse ya un reino feudal en condiciones.
Para empezar, deja de lado las antiguas costumbres tribales de los pastores de la zona[3] y vuelve a introducir el uso del derecho visigodo (Liber Iudiciorum), lo que implica que, desde el punto de vista legal, se continúa lo que se venía haciendo en el reino visigodo de Toledo. ¿Cómo no vamos a ser lo mismo si tenemos las mismas leyes? Que luego no las hacemos ni caso, y da lo mismo porque solo se utilizan para la nobleza como mucho, además que al pueblo llano le daría igual porque no sabe leer y les podríamos decir que está escrito en el libro cualquier cosa y se lo creerían[4], pero el caso es que tenemos un sistema de leyes, ¡dejen de hacer preguntas, perroflautas populistas!
Alfonso II el Casto con un un objeto en la mano que mejor no nos preguntemos mucho lo qué es y para lo que se empleaba.

Pero a efectos prácticos tiene más importancia (y es mucho más gracioso de contar) la manera de independizarse religiosamente de la sede eclesiástica de Toledo. Recordemos que estamos en el Norte de la Península y que la antigua capital del reino visigodo está gobernada por los musulmanes. Hay mozárabes, claro y el primado religioso cristiano, pues allí sigue el hombre a lo suyo, pero bajo dominio musulmán, lo que no hace serio porque eso implica que el nuevo Reino Asturiano, independiente y peleón con los musulmanes, desde el punto de vista religioso se encuentra mandado por un señor que está viviendo dominado por el enemigo. Esto no puede quedar así y hay que lograr la independencia religiosa, pero ¿cómo lograrlo? Atentos que tiene gracia la cosa:

El mencionado primado toledano era un tal Elipando, defensor de la doctrina adopcionista. ¿Recordáis en la entrada anterior cuando dijimos que los visigodos habían sido arrianos mucho tiempo? Pues recordaréis entonces que el arrianismo decía que Cisto era hijo de Dios, pero que no era Dios. Los adopcionistas van más lejos y dicen que Cristo era adoptado[5]. Dicho hoy día suena de cachondeo porque parece que van Dios y la virgen a un orfanato a buscar al zagal y eligen al que parece más sano[6], pero en el mundo antiguo la “adopción” era una práctica común que otorgaba al adoptado los mismos derechos que a un hijo natural, pero sin serlo[7]. De este modo los pobres adopcionistas pensaban que salvarían el escollo y dejarían de ser considerados herejes. “No es Dios, porque no puede ser, pero si es su hijo adoptado, legalmente es como si lo fuese”. Sí, claro, y el emperador Palpatine sería considerado con el consejo Jedi cuando se rindieran…
A Elipando le reía las gracias otro Obispo, Félix el obispo de Urgell, que por aquel entonces, aún estando bajo dominio Franco, a los de la zona ya les gustaba llevar la contraria a lo establecido. Y mantenían animadas correspondencias entre ambos y contestando a otros religiosos de prestigio como Alcuino de York (uno de los principales colaboradores de Carlomagno en dar forma al Imperio Franco).
Elipando y Félix se las pintaban muy felices, pero no contaban con la figura del Beato de Liébana, un monje cenobita[8] que debía tener cara de uno o dos amigos[9].  El caso es que el tal Liébana se vino arriba y comenzó a atacar a Elipando con argumentos de peso y llamándole, literalmente no me lo invento, lo juro, Cojón del Anticristo[10] Así que la corte de Alfonso II decide que porque los pobre toledanos se hayan rendido a los musulmanes tan pronto tampoco vamos a cortar con ellos que hace feo, pero ¡por ser adopcionistas sí! ¡Hasta ahí podríamos llegar, solo faltaba que ahora dependiéramos de unos herejes!. Así que ni cortos ni perezosos, el parlamento asturiano convoca una consulta popular y pone una fecha para la misma… Ah, no perdón, ese es otro tema, decía que el reino Asturiano deja de seguir los dictados del Primado de Toledo y crean su propia sede religiosa[11], el obispado de Oviedo. 

El Bato de Liébana (derecha) en los huesos por la vida monástica, poniendo al bruto de Elipando (izquierda) los puntos sobre las íes. Maldito adopcionista.

Pero hará falta algo más que demuestre que Dios está con ellos y no con los herejes de Toledo, algo como, no sé, algo del tipo de que en Asturias el TDT funcione bien y no se pixele mientras que en Toledo no, o que siempre aparcas en la puerta cuando vas a la Iglesia de San Julián de los Prados. A ver, a ver qué se nos puede ocurrir…
-          ¿Y si decimos, por ventura, que hemos hallado la tumba del Apóstol Santiago? – Se le ocurrió a uno de ellos.
-          Oye, no es torpe, no, la invención. Puede funcionar la cosa.- Contestó otro.
-          ¿Y qué hacía el Apóstol por la zona? - Preguntó un tercero.
-          Pues no lo sé, ¿Matar dragones?, ¿Explorar mazmorras buscando tesoros? Estoy en blanco.- Reconoció el primero de los que había hablado.
-          Parecéis tontos.- Zanjó el más avispado de todos.- Y además tenéis muy mala memoria. ¿No os acordáis de cuando teníamos que pagar todos los años cien doncellas como tributo a los moros?
-          Eh… Sí, claro, claro que lo recordamos.- Contestaron al unísono.
-          Y recordaréis entonces como en la Batalla de Clavijo el propio apóstol vino con su caballo blanco y se quedó solo matando infieles a espadazos. A puñaos que se los cargaba, que daba gloria verlo.
-          Por supuesto, ¡quién no iba a acordarse de eso! Si fue trendig topic en twitter.
-          Pues eso, vino aquí a defender a los suyos en la batalla y ya se quedó por el clima, las mujeres y el cachopo con cabrales.
-          ¡Es usted un genio Fray Rouco! – Vociferaron entre aplausos sus colegas.

He mezclado dos leyendas distintas para hacer coña, pero el caso es que es el momento preciso en que comienza a trabajar una suerte de propaganda religiosa para santificar el reino Astur-Leonés[12].
Lo de la tumba del apóstol vino muy bien porque fue el punto de partida para convertir a Santiago de Compostela en un punto de peregrinación, dando lugar al Camino de Santiago, uno de los principales focos de comunicación cultural en todo el mundo medieval, una especie de Erasmus de la época, pero siendo asaltado en los caminos por desalmados, quedándose sin aprender ni papa del idioma porque al final hablabas solo con los tuyos, adquiriendo una colección de venéreas y malviviendo en hospedajes de mala muerte. Bien pensado, exactamente igual que una beca Erasmus, sí.

Santiago, provocando el óbito a personas de una religión diferente, pero respetable, en medio de una guerra aprobada por una resolución de las Naciones Unidas, sin regodearse en ello y empleando en todo momento fuerza proporcional. Vamos a ser políticamente correctos por una vez en nuestra vida.

Alfonso, con eso de que era casto tenía que desfogarse el hombre de alguna manera y como aún se había inventado, gracias a los cielos, el paintball le dio también por afianzar la frontera de su reino aprovechando una serie de revueltas por todo Al-Andalus (pero sobre todo en Mérida, Toledo o en la vega del Ebro). De este modo se dedica a realizar una serie de razzias[13] y consigue que bastantes mozárabes se vayan a su reino que van a estar puteados igual, pero al menos por un cristiano, que hoy día no, pero antaño se miraban mucho esas cosas. Poco a poco se van repoblando los territorios también de lo que hoy día es León y culminará la cosa, como veremos, cuando el Rey García I traslade la corte de Oviedo a León dentro de unos años.

Y ya aprovecho un inciso para precisar algunos términos que a veces se confunden:
Musulmán: Todo aquel que profesa la religión de Mahoma. Se puede ser musulmán en Pakistán, Córdoba o en las minas de Moria. Hace referencia solo a lo religioso[14]. Se puede decir islámico también y viene a ser lo mismo.
Árabe: Procedente de la Península Arábiga, es una cuestión territorial. Lo normal es que sean musulmanes, pero pueden ser budistas, pastafaris o ateos. Por poder… Técnicamente tampoco son todos los de la península, más bien las tribus de comerciantes del centro, cerca de los Oasis y de la Meca. Hoy día ya hace referencia solo a los habitantes de los Emiratos Árabes Unidos. Un Sirio será musulmán, pero no árabe.
Bereberes: Miembros de las tribus nómadas, también de la Península Arábiga. Fueron los mercenarios y las tropas de choque en la conquista de la Península Ibérica y luego les dan las tierras más cutres que se encuentran, dejando las buenas para los árabes, que siempre ha habido clases. Es un término más étnico que otra cosa.
Hasta aquí bien, ¿no? Que ahora llega algo más complejo porque ya mezclamos las variables de territorio y religión: Muladí, mozárabe, mudéjar y morisco.
Muladí: Los hispanovisigodos que tras la conquista musulmana se integran religiosa y culturalmente.
Mozárabe: Aquellos hispano-visigodos que mantienen su religión y cultura dentro de Al-Andalus. Pagan un impuesto especial (llamado chizya, por dar el dato chorra que habrás olvidado tras leer el siguiente párrafo) y aquí paz y después gloria[15]
Mudéjar: Lo contrario a lo anterior, musulmanes en territorio cristiano que mantienen religión y costumbres musulmanas. Son por ejemplo ¼ de la población total del reino de Aragón y no se es especialmente duro con ellos porque representan un gran porcentaje de los agricultores y si no lo mismo nos tenemos que poner a comer caca[16].
Morisco: Son los musulmanes convertidos al cristianismo. El término se empieza a emplear con más efusividad a partir de principios del S. XVI, con las conversiones en masa, no siempre voluntarias, que se dedican a hacer los Reyes Católicos cuando se aburrían, que debía ser la mayor parte del tiempo.[17] Porque el término “converso” suele emplearse más para los judíos, aunque también está bien usado con musulmanes.
Así que en lo sucesivo no empleen, háganme el favor, los anteriores términos como sinónimos.

Y para que veáis que no me lo inventaba. Caja de los ricos Cojones del Anticristo, de venta en badulaques y demás superficies.





[1] Sí, ya sé que podría mirarlo en los archivos de mi ordenador o en el mismo blog, y lo he hecho, pero es una forma de hablar.
[2] Siempre que apodan a alguien “El Casto” nunca añaden las coletillas necesarias, que serían o bien: “Y con razón” o “Sin mérito alguno” o por el contrario: “Debido a convicciones morales y/o religiosas profundas”. Que si yo me pongo a fardar de casto no tendría mérito.
[3] Habrá que añadir que no tenemos nada en contra de los pastores y que algunos de mis mejores amigos son tratantes de ganado trashumante. Esto último no es cierto, pero es algo que se dice siempre cuando se ha criticado a un colectivo: “Algunos de mis mejores amigos son gays, moros, catalanes, controladores aéreos…” Es que los españoles somos muy majos y tenemos muchos amigos a pesar de su inferioridad manifiesta. (No hace falta que saque el cartel de sarcasmo, ¿verdad).
[4]  Y de esta manera colaban cosas (porque nadie sabía leer, les enseñaban una página cualquiera y eso iba para adelante) hoy día inaceptables, como el derecho de pernada, las ordalías o juicios de dios y el salario mínimo interprofesional.
[5] La gracia de Cristo enfadado con San José cuando le mandaba comerse la sopa y diciéndole: “¡No tengo que hacerte caso, no eres mi verdadero padre!” está muy vista, así que yo añadiré lo de que debería después gritar, dando un portazo: “¡Me voy a buscar a mi padre auténtico!”  y ponerse a recorrer los palomares y las pajarerías de toda Judea.
[6] Al menos lo parecía físicamente, si le hubieran hecho ni tan siquiera un psicotécnico…
[7] Octavio Augusto fue hijo adoptivo de Julio Cesar sin ir más lejos.
[8] Los “cenobitas” son los monjes que viven en “cenobios” que vienen a ser habitaciones muy, muy pequeñas excavadas en la pared de un monasterio. Ya que se pone uno en plan eremita o penitente y se aparta del mundo, se aparta bien, sin medias tintas. Nada que ver con señores que manipulan cubos de rubik mágicos y se clavan alcayatas por toda la cara. Y, para mantener la costumbre, 10 puntos Cooper para el que lo pille.
[9] Es decir de pocos. El chiste es muy bueno, pero no es mío, era de los enormes Tip y Coll.  Y no lo juzguemos tan duramente que si viviésemos durante años en un monasterio nosotros tendríamos no tendríamos cara de uno o dos amigos, si no la de alguien que debe diez o doce al Universo.
[10] Hoy día los “Cojones del Anticristo” son un dulce local muy rico que deberíais probar si váis por la zona. Además la caja es una reproducción del Beato de Liébana (Beato entendido como libro ilustrado) de lo más chula. Lo digo de verdad, ¿eh? No es una broma del tipo de “pregunten ustedes en León por el dulce Cojones del Anticristo. Je, je, no, no me río por nada”
[11] “¡Con casinos y furcias…!” Otros diez puntos Cooper por entender la gracia.
[12] No recuerdo del todo la historia, pero me contaron que en una sede gubernamental del Norte de España se firmó hace años un acuerdo hispano-marroquí sobre no sé qué tema en una sala que tenía en la pared principal un cuadro enorme de Santiago hinchándose a matar moros. Se lo juro por Aegon. El ojo y el tacto de nuestros políticos honra a la patria. ¡Esa es la marca España!
[13] Eran una especie de expediciones para conseguir botín y expulsar de paso a unos cuantos de los territorios menos vigilados por el enemigo, que fueron hiciendo tanto cristianos como musulmanes a lo largo de toda la edad media. Es fácil acordarse del término porque “Razzia, lo que se dice razzia, no le debería hacer mucha a los campesinos atacados”. Como este chiste, vamos.
[14] Jacques Cousteau se hizo musulmán, Mohammed Alí se hizo musulmán… Y de árabes no tienen nada. Y si cualquiera recita ante testigos la profesión de fe musulmana se convierte en musulmán ipso facto. Y no hagáis la tontería que es como lo de casarse de broma en las Vegas, que parece que no, pero luego tiene consecuencias legales. Por eso no lo pongo aquí que os conozco como si os hubiera parido.
[15] Aunque sigo diciendo que mola mucho más Claire.
[16] Como pasó cuando los expulsan en época de los Austrias, con Felipe III. Es lo que tiene cuando en toda tu familia tus padres son primos.
[17] Al igual que hemos comentado antes con el islam y la profesión de fe, si te bautiza un sacerdote ¡estás bautizado, macho, haberte resistido!. Recuerden el episodio aquel de los Simpson cuando Flanders trata de bautizar a Bart, Lisa y Maggie.

jueves, 14 de agosto de 2014

Grandes Gónadas de la historia. Avance. (II)



Vamos a volver un ratejo con la aclamada sección “Grandes gónadas de la historia”, anticipando un par más de esos señores con unos atributos sexuales primarios tan grandes que si se les llegan a caer al suelo se hunden hasta el núcleo de la tierra y lo apagan por aplastamiento. 
De nuevo repetiremos que se trata solo de anticipar un poco entradas futuras dedicadas a ellos[1].

Gonzalo Fernández  de Córdoba.  Empezamos con alguien a quien llamaron “El Gran Capitán”. Que no se le llamó “El capitán que no estaba del todo mal” o “El capitán que te vale para un apaño”. Destacará, ya de joven, en la conquista de Granada, donde el asedio empezaba ya a durar demasiado. Las cosas como son, ya quedaba muy poquito de Al-Andalus y podría parecer que no corría tanta prisa la conquista, pero hay que recordar que según cuenta la leyenda, la reina Isabel prometió no volver a lavarse hasta que la plaza granadina fuera tomada y seguramente le debamos al Gran Capitán que el tifus no haya arrasado España en el S. XV. 
El Gran Capitán, en su inmaculado caballo blanco, con pinta de no haber estado en la batalla, mira el cadáver del duque francés enemigo con cara de "Qué se le va a hacer, así es la vida".

Los granadinos que por el motivo que fuese, a saber, trataban de impedir el asedio[2] y a Gonzalo se le ocurre arrancar las puertas de las casas para tapar con ellas las máquinas de asedio y proteger a los operarios[3]. También se dice que fue él en persona quien se subió a la muralla, cogió a Boabdill del cuello y le dio de collejas para que llorara por algo con razón.
Pero el hombre ya se sale en la conquista de Italia. ¿Recordáis que el reino de Nápoles perteneció a la Corona de Aragón durante varios siglos? Pues es este señor quien lo conquista. Con varias guerras contra los franceses a los que también les interesaba el sitio.
Por si fuera poco, las reformas que realiza en el ejército serán el punto de partida de la creación de los tercios más adelante, el ejército de infantería más preparado de la Europa moderna. Reformas como dejar la caballería solo para chanfainar a los que huyen y no para romper las líneas enemigas, dar prioridad a la infantería, dividir el ejército en varias líneas y fragmentar en compañías manejables y con buenos mandos los numerosos batallones.
Y la chulería y el gonadismo supremo vienen cuando, en un momento de su carrera, Fernando el Católico le pregunta que qué está haciendo con los duros de la corona, que están las arcas del reino con menos cuartos que uno que se está bañando. Seguramente sea una leyenda, pero se cuenta que le contestó por escrito lo siguiente (hay varias versiones, pero la esencia es la misma en casi todas): Por picos, palas y azadones, para enterrar a los muertos del adversario, cien millones de ducados; por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados; por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de los cadáveres enemigos, doscientos millones de ducados; por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados; y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados.[4] 

Hernán Cortés. Aquí sé que me la juego, que sobre todo fuera de España es un tema muy sentido. Sin querer generar polémica tan solo pretendo que tratemos de verlo en el contexto: Se acaba de descubrir un nuevo mundo del que no se sabe nada y del que todo son leyendas; Para llegar a él hay que meterse en un cascarón de madera y cruzar el Atlántico en un viaje de semanas de duración. Una vez allí puede pasar cualquier cosa y sólo para eso ya hay que poseer unas gónadas considerables. Si encima no solo tienes que enfrentarte con el entorno, sino que además te enemistas con los gobernadores y saldas el problema con torería, no me queda otra que meterle en esta sección.

Hernán Cortés, con faldita y báculo, con cara de haberle despertado de ls siesta para el retrato y no tener muy claro qué estaba pasando.

Primero llega a Cuba y es nombrado alcalde de Santiago de idem[5] y ya se enquista con el gobernador de la isla Diego de Velázquez, a quien su bufón personal[6] le vino a decir, con otras palabras: “Macho, el tal Cortés es un trepa de preocupar y como te descuides te come la merienda, te levanta la churri y te deja con los pantalones por el tobillo”. Palabras más o menos. Va a la cárcel acusado de traición y todo, pero algo haría que sale de prisión como si nada y encima se casa con la cuñada del gobernador. Primer apunte de gonadismo.
Ya en Veracruz, por aclamación popular[7], decide nombrarse capitán general y así pasar a depender directamente del rey, puenteando al gobernador de la zona, que venía siendo el citado Velázquez. Si es que a los bufones hay que hacerles caso.
Siendo capitán general ya las expediciones para descubrir nuevo territorio las organiza él y no el gobernador, así que elige a unos hombres para ello. Muchos de sus hombres no estaban muy contentos con eso del autonombramiento que no veían muy legal[8] y estaban con lo de que si nos volvemos a Cuba o a España o que ya casi mejor empezamos la obra después del verano que con el calor no apetece… Cortés se quitó el palillo de la boca, lo arrojó al suelo y debió juramentar:
-          ¡Me cago en todo lo que se menea! ¿Qué os queréis volver? ¿Con qué barcos, hijos de…[9]?
-          Esto… ¿Con estos de aquí? – Debieron señalar con el dedo sus hombres, pensando en que su capitán estaba pedo ya de buena mañana.
Cortés, versionando el chiste de “no hay brazos, no hay galletas”, inutiliza los barcos para que no les quede otra a los suyos que o quedarse en la costa con cara de pasmaos o meterse con él en la expedición al interior. ¿Son o no son gónadas? La leyenda habla de que quemó los barcos y hay que imaginárselo con una antorcha en la mano, cara de loco y gritando a los cuatro vientos con ataques intermedios de risa malvada: “¡Usad ahora los barcos si podéis!”. Pero realmente no los quemó, los barrenó, es decir, inutilizó agujereándolos, arrancando partes vitales, dándoles la vuelta…. Pero usando los restos para otras cosas, que era español y por tanto chapuzas y apañado. Los barcos, la verdad sea dicha, en muy buenas condiciones tampoco estaban y seguramente no hubieran aguantado un viaje de vuelta a España, pero el “quemar las naves” pasó así al lenguaje popular y la escena tiene todos los ingredientes para participar en los premios anuales método P.E.LM.A a la gonadez suma.


Como curiosidad chorra, en los billetes de los años 30, Cortés ganaba a Gonzalo por 400 de las antiguas pesetas.

Y más modernamente, Cortés mantuvo la diferencia. ¿Hacemos una petición para pedir billetes de euro de los señores de grandes gónadas de la historia?

Pues lo dicho, ya hablaremos más de estos dos señores y de sus gónadas, pero solo quería anticipar un par más y volver a escribir una entrada que llevaba ya mucho sin hacerlo.


[1] Las haremos más tarde, luego ya si eso, más o menos cuando los dragones de Daenerys lleguen a Poniente.
[2] Cualquiera que los viera defenderse diría que se estaba mejor en Granada, fresquito en los perfumados jardines de la Alambra que criando ovejas en la estepa castellana.
[3] Nos gustaría recordar que hay muchos medicamentos que si los  tomas no puedes después manejar máquinas de asedio, que hay muchos a los que se les olvida y pasa luego lo que pasa con las catapultas y los arietes y vienen los uy uy uys y los madre mías.
[4] Vamos, que ya puedes ser quien seas, que si le dices eso a un rey acabas limpiando las letrinas de el Muro. Por mucho menos se han secuestrado revistas en España y hace mucho menos tiempo. Pero no me negaréis que la chulería es grandisérima.
[5] Y no sería tan malo que ni soterró autopistas, ni endeudó a los cubanos buscando los juegos olímpicos repetidas veces, ni nada de eso.
[6] En efecto, los bufones no solo eran cosa de reyes, también de altos cargos. Hoy día lo más que tienen son periodistas que salen por televisión, pero que no dejan de ser graciosos también.
[7] Él no quería, pero la gente insiste e insiste y para que se callen los cansinos, pues tuvo que hacerlo el pobre, pero casi sin ganas.
[8] Que no lo era, las cosas como son.
[9] Insertar pitido aquí.

martes, 27 de mayo de 2014

España Medieval I



Vamos a meternos un poquito con la historia de España en la edad media. Y ya sé que otras veces he dicho que determinado tema era un pisto, pero no era nada comparado con éste, éste es EL pisto, el avatar de la pistedad en este plano, tan es así que en algunos libros de recetas, acompañando al rico plato manchego, aparece la foto de un manual de historia de España medieval. Y es tan complejo porque no solo existen multitud de reinos, coronas, condados y demás territorios, es que además los reyes tienen la costumbre de casarse entre ellos, tener muchos hijos, anexionarse reinos, independizarse, volverse a anexionar y llamarse igual que los reyes de otro sitio. Tan es así que hace que aprenderse las líneas genealógicas de los Targaryen y los Frey juntos tenga la complejidad comparada de leer “Teo viaja en barco”.


Antecedente: El reino visigodo.
Allá por el siglo VI a los visigodos[1] les habían crujido el hato los francos y les habían echado tras los Pirineos donde, ya puestos y aprovechando que hacía buen tiempo, fundaron el reino visigodo de Toledo sin juntarse mucho con las poblaciones hispanorromanas no sea que se les pegara algo, que se empieza lavando uno, se sigue leyendo y se acaba… Como los hispanorromanos, vamos. Una vez que expulsan a los bizantinos de la costa SE de la península (que ya me dirás que se les había perdido ahí teniendo Constantinopla) se dedican ya a pasarse del arrianismo al catolicismo (aprovechando que no tenían contrato de permanencia)[2], refocilarse y a actualizar la lista de los reyes godos que tanto ha hecho por el buen nombre de la enseñanza de la historia.

El reino para las poblaciones germanas es considerado patrimonio del rey, es decir, que es suyo y se lo f***n cuando quieren, así que cuando el conde Rodrigo se carga al rey Witiza se enzarzan en una guerra civil los partidarios del usurpador (se le llamaba así, lo juro) y los del hijo legítimo Akhila II. Cuenta una leyenda que como este último tenía menos apoyo entre los bandos de nobles, pide ayuda a los musulmanes del Norte de África a los que les dan la mano y se toman el pie y acabaron conquistando toda la península. Y porque les para Carlos Martel en Poitiers, que si no hubieran llegado a San Petersburgo con la tontería.
El caso es que hay otra leyenda más graciosa que dice que el conde Julián, gobernador de Ceuta, estaba mosca porque el tal Rodrigo le había mancillado el honor a su hija (Doña Florinda, lo juro de nuevo) y luego ni unas flores, ni una llamada, ni nada, es más, en whatsapp aparecía en línea, pero no la contestaba… El caso es que les enseñó a los musulmanes como pasar. Que si no llega a ser por eso todavía estarían allí los pobres, sin encontrar la puerta más perdidos que Jon Nieve en el día de la madre.
El Usurpador y deshonrador de damas, ¡el pichabrava Don Rodrigo!

En honor a la verdad, Musa Ben Nussair, gobernador de África del Norte le vende al califa de Damasco la moto de que en esa península todo es una maravilla, que si los ríos dan leche, los campos son de miel, que hay cobertura hasta en las cuevas y que el ejército godo era de risa. Esto último sí que era cierto. Le dan permiso y envía en el 711 a su lugarteniente Tariq a conquistarlo, él ya irá luego si eso, que para eso ha sido suya la idea. Primero que vayan los bereberes y ya más tarde la aristocracia árabe a mesa puesta.
Rodrigo estaba en el Norte combatiendo unas rebeliones, le pillan con los calzones bajados y tiene que bajar al estrecho de Gibraltar donde en la batalla del río Guadalete es derrotado con superioridad pasmosa. Luego, aprovechando que aún no habían recalificado los terrenos de las calzadas calzadas romanas lo que les permite viajar como un rayo, conquistan todo el territorio. También hace que los partidarios de Akhila II no hacen mucho por seguir la lucha y capitulan pronto, pagan un tributo y todos tan felices, que gran parte de los nobles se hacen musulmanes[3] y que a la población campesina realmente se la refanfinflaba quien les gobernara mientras televisaran la final de la champion.
Tariq, conquistador de la península, pero como dicen en mi pueblo, con cara de tener galgos.
 La cosa es que el resto de la nobleza visigoda superviviente se refugia en las montañas del norte. Habrá tres núcleos de resistencia principales: Asturias y Pamplona en la cordillera cantábrica y los Pirineos, en total relación con el imperio de Carlomagno.

Inicios del Reino de Asturias
Curiosamente ni los romanos, ni los visigodos lograron meter en cintura a las tribus montañeses del Norte, les dejaron allí con sus cabras y sus cosas que tampoco merecía la pena liarla por unos terrenos escarpados que tampoco es que sean muy apetecibles. Paradójicamente la nobleza visigoda superviviente se refugiará allí y junto con esas poblaciones insistirán en que ellos son la continuación natural del reino Visigodo.
Los norteños no eran muy de reyes y esas cosas tan raras del sur, pero poco a poco comienzan a aparecer figuras que dirigirán el cotarro. Una de ellas es Pelayo, figura casi legendaria de quien se dice que fue el primer cabecilla de la rebelión contra los invasores.
Pelayo con cara de haberse tirado un cuesco tras habérselo aguantado mucho.
Hay una leyenda simpática que cuenta que era amigo del gobernador musulmán de Toledo y que éste le envía a Córdoba de embajador a mover el bigote de gorra cual eurodiputado. Pero el taimado moro, aprovechando que Pelayo está fuera decide casarse con la hermana de Pelayo que ya estaba prometida con otro noble visigodo, Alfonso. El caso es que parece que también hay deshonras por medio[4], así que Pelayo se engorila y decide que desde este momento no les pasará una a los musulmanes.
En este contexto hay que entender la “batalla” de Covadonga, la que las posteriores crónicas cristianas (escritas en la corte de Oviedo de Alfonso III) pintan como un batallón que ríete tú de Stalingrado y como el inicio de la “reconquista”[5].

Por su lado las fuentes musulmanas ni mencionan la batalla de la poca cosa que debió ser, que tampoco vas a recoger para los anales que te han tirado tres piedras y te han mentado a la madre, y se limitan a referirse a los montañeses que por allí pululaban como “asnos salvajes”[6]

Pelayo tuvo un hijo, Favila, que siempre me hizo gracia porque pasó a la historia por el meritazo de que se lo comió un oso. Y por bestia, que matar osos a lanzazos era la moda y aún aún, pero a él le gustaba más a cuchillo, que con lanza es una mariconada. No sé si llegó a tener nombre de rey, pero para mí siempre será “Favila I el crujiente” o “El sabroso”.[7]
Capitel románico con la escena de Favila luchando contra el lémur. A mí me parece un lémur más que un oso, qué queréis que os diga.
Aunque fue premio Darwin honorífico tuvo descendencia, pero sea como fuere el yerno de Pelayo, Alfonso I “El católico”[8] fue su sucesor y con él la cosa ya empezará a parecerse a un reino en condiciones.
Como ya he dicho que es un pisto, continuaremos el próximo día despacito, a ver si no nos perdemos.


[1] “Mucho músculo, poco cerebro y luego lloran como todos”
[2] Por si a alguien le interesa los arrianos defendían que Cristo era el hijo de Dios, pero que no era Dios. ¿Cómo va a ser Dios si era su hijo? Si fuera Dios sería Dios, no su hijo. Parece una tontería pero por cosas menores se ha matado a gente.
[3] Seguramente les dijeron al principio solo lo del Paraíso musulmán y lo de los harenes, lo de no poder comer cerdo ni beber vino estaría en la letra pequeña. ¡Adelantándose a los contratos de los móviles en varios siglos los muy cracks! Y, por cierto, George R.R. Martin, no miro a nadie, pero aquí ya hay un usurpador y una batalla decisiva en un río...
[4] Mira que les gustaba a los antiguos deshonrar familiares, ¿eh?.
[5] Recordarme que hable del concepto de “reconquista” a la próxima, ¿vale?
[6] Y luego ni pidieron perdón a los asnos, ni nada.
[7] De aquí tiene que venir la afición de cazar plantígrados de nuestro monarca, que los Borbones siempre pagan sus deudas. Es más, me lo imagino matándoles y diciéndole al oído “Los Borbones te envían saludos”.
[8]Sí, dije "El casto" si lo has leído antes, pero me equivoqué. Para que veáis el pisto que es ésto. No pasa nada porque la misma coña la haré cuando toque con "Alfonso II" que ese sí era El Casto.