martes, 4 de marzo de 2014

La revolución francesa (I)



Se suele tener la idea siguiente: “La revolución francesa es un tema fácil, se le corta la cabeza al rey, se pone la república y luego ya llega Napoleón. Mientras,  por ahí hay guillotinas, la gente se pasea por la calle con boinas y espadas y se toman una bastilla”.  Sin llegar  a ser mentira nada de lo anterior, la verdad suprema es que es algo más complicado, que a veces da la sensación de que todo pasó en una jornada, entre la hora del aperitivo y el telediario de la tarde, cuando realmente la “revolución” dura varios años.

Ya con algo más de nivel[1] se puede hasta llegar a decir que supone el final del antiguo régimen y la llegada de la burguesía al poder en Europa por primera vez en la historia, que se acaba la división de la peña en estamentos medievales inamovibles (nobleza, clero y estado llano) y se sustituyen por clases sociales más o menos móviles (con pasta y sin), incluso se tiene constancia de que es algo tan importante que sirve como punto de inflexión entre un periodo histórico y otro. Todo lo cual es acertado, pero ¿cómo llegamos a eso? La gente no se acuesta un día viviendo en la historia moderna y se despierta en la contemporánea[2] que sería un susto si no.  La historia es más bien un continuo en el que unos hechos van dando como consecuencia otros que serán la génesis de los siguientes, y todo ellos montados en cantidad de causas de todo tipo.

No he puesto tildes porque la página donde se hace la chorrez es americana y no me dejaba. Vosotros poner tilde siempre que si no los dioses de Poniente matan a un lobito huargo.

Así que centrémonos un ratejo en las circunstancias de Francia antes de la revolución:
Luis XVI (Luis sweet sixteen para los amigos) gobierna como monarca absoluto, no solo tiene todos los poderes posibles en un país sino que además los tiene por la gracia de dios, para que nadie pueda protestar por la situación porque así lo ha querido el altísimo[3]. Las quejas por tanto al maestro armero, a ver si ahora vas a saber tú más que dios, filósofo de mierda.
Digo lo de los filósofos porque ya desde principios del S.XVIII[4] la razón empieza pasito a pasito a tratar de sustituir a la fe en casi todo. La idea de que hay unas leyes naturales detrás de todo lo que vemos y que es más lógico pensar que todos nacemos iguales y que deberíamos por tanto tener los mismos derechos, a creer que dios quiere que un señor con peluca hortera se hinche a comer manjares y viva como un pachá, mientras se le antoja que el resto de sus hijos a los que ama se mueran literalmente de hambre. Los filósofos de la ilustración ya habían ido criticando el sistema social en el que vivían: Montesquieu proponía una separación de poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) para que nadie pudiera subirse a la parra e hiciese de su capa un sayo; Rousseau decía que el poder debería estar en el pueblo y que solo él es quien tiene que elegir a sus gobernantes (la soberanía nacional) y Voltaire (lanzando el sombrero al aire)[5] defendiendo la necesidad de mantener una serie de libertades.
Estas ideas, difundidas por la enciclopedia, iban haciendo mella entre la gente que sabía leer, que realmente no era mucha. Frente a ellos la nobleza y la iglesia que lo de los adelantos nunca les ha llegado a gustar del todo.

Luis XVI, de andar por casa, con lo primero que encontró en el armario, posa para el pintor.
Y eso que los reyes de ahora ya no son como los de antes, que serán monarcas absolutos, sí, pero les tira el rollo del “despotismo ilustrado”[6], es decir los reyes y sus ministros, muy leídos ellos, van a realizar distintas reformas para el bien del pueblo, pero sin contar con él porque es iletrado y medio tonto y ellos saben mejor  lo que les conviene. La frase que lo define es “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, que se le ha atribuido a casi todos los reyes de ese momento. Las cosas como son, alguna que otra medida buena se toma en las cortes europeas que van de este palo.

Todo lo anterior nos lleva a centrarnos en los problemas sociales del momento. La nobleza  no puede trabajar, que esta feo y luego uno suda y huele a tochún, así que vive de las rentas de la tierra que le pagan los campesinos. A veces hasta tienen que denigrarse y casarse con burgueses que no tienen sangre azul y son más bastos que un bocata de polvorones, pero tienen pasta de sobra para pagarse los vicios. En esta tesitura la burguesía se para a pensar sobre qué tiene que ser más importante a la hora de mandar si tener duros o linaje y deciden que no hay color. La pega es que, recuerden, las cosas permanecen así porque dios quiere. Mientras, los campesinos se mueren de hambre cada vez que sube el pan por cualquier tontería[7] y venga a pagar impuestos… Si te lo paras a pensar, mucho había durado el sistema sin estallar por algún lado.

Caricatura de la sociedad estamental del momento. He escogido una en la que sale un mono porque todo es más gracioso con un mono.
Y de ahí pasamos a los problemas económicos. Luis XVI tuvo una gran idea, apoyar a las colonias americanas en su guerra de independencia contra Gran Bretaña[8]. Lo que está bien si eres como los Lannister y cagas oro, pero si no los cuartos han de salir de alguna parte[9]. “No pasa nada, para eso están los impuestos” pensarás. En efecto, pero recuerda que nobleza y clero no pagan que para eso lo ha dispuesto dios así. Los campesinos y burgueses mal que bien van subsistiendo, pero cuando llega un año de malas cosechas (y en este hubo mega-combo, inundaciones en invierno y sequía en verano) tienes menos dinero encima que uno que se está bañando. Además, ese nefasto año de 1788, el trigo alcanza el precio máximo de todo el siglo y si todo se te va en pan, no puedes comprar nada más, con la consecuente quiebra de los artesanos. Y vamos, como que ya para impuestos chorras que no te llega. Cuéntaselo a los nobles, que suelen ser de natural comprensivo.

Así que Luis XVI va a por su segunda buena idea que estaba en racha[10]: Primero se piden préstamos a particulares, pero como sigue sin llegar y además después hay que devolverlo, lo que al final nos endeudaría más[11], se pasa a pedir que paguen impuestos los nobles y el clero, aunque sea al menos esta vez de manera extraordinaria, para salir de la bancarrota. Que si los gastos son superiores a los ingresos, hay poco margen para la contabilidad creativa.[12] Se reúne una asamblea de notables y a nadie sorprende que se negaran. ¿Qué nos queda? El último cartucho, lo impensable, el acabose… Convocar a los estados generales. Eran una especie de “parlamento” (pongo solo dos comillas, pero imaginen que he puesto cuarenta o cincuenta), una asamblea que convocaba el rey desde los tiempos medievales en los que no había corte fija y el rey se paseaba por sus dominios y se reunía con representantes de cada estamento de vez en cuando, sobre todo en momentos difíciles como guerras, apocalipsis zombie, tsunamis radioactivos o subidas de impuestos, haciendo como que les escuchaba. De hecho en 487 años de historia de la institución se habían convocado solo 21 veces[13]. Y hacía bastante más de un siglo que no se hacía[14]. Pues a estos estados generales iban unos cuantos delegados de la nobleza, el clero y el estado llano y a cambio de aconsejar al rey, ellos presentaban sus “cuadernos de quejas”[15] que ese año iban cargaditos por parte de todos los grupos. La gracia estaba en que a la hora de decidir cualquier tema los votos no se contaban por personas, sino por estamento. Es decir que si iban setecientos millones de campesinos (así a ojo, no los conté a todos), dos nobles y tres sacerdotes, los dos votos conjuntos de los últimos (que para las cosas de mantener sus privilegios votaban lo mismo, que tampoco eran tontos) ganaban al voto pelado de los primeros y se terminaba la discusión, gracias, ya nos volvemos a ver el siglo que viene. En esta ocasión el estado llano tratará de que el sistema de voto se cambie y sea por persona, que ellos abultan mucho más (y por lo tanto representan a mucha más gente) sin que les haga el resto demasiado caso.

"Creo que va siendo hora de convocar los Estados Generales"

A partir de aquí voy a poner algunas fechas, no con la intención de que se recuerden en el futuro, si no para dar cuenta del ritmo pausado de los acontecimientos. Que eran revolucionarios, pero también tendrían otras cosas que hacer digo yo.
Así que en 1789, el 5 de Mayo, se reúnen los estados generales. Eso sí, en salas separadas que los pobres huelen mal y luego los relojes y las carteras desaparecen y no miramos a nadie pero ya se sabe como son los campesinos. El tercer estado empieza a decir que su sala es la chula, que el resto solo van a lo suyo y que quien representa realmente a los franceses son ellos, por eso llaman a su sala la sala “nacional” y empiezan a sentirse bastante más legitimados para decidir los temas del país que los otros  zánganos.
Durante todo el mes de mayo se habla sin llegar a ningún acuerdo y los del tercer estado  se van calentando, tratando de atraer a más gente a los suyos y comenzando a decir que los que estén en las otras salas la tienen pequeña y además, si no se unen a ellos, han de ser considerados rebeldes a la nación.

El 17 de Junio deciden ya llegar un paso más allá. Cambiar el nombre a la reunión. Ahora será conocida como la “asamblea nacional”. ¿Radicales, eh? Ya sé que estáis deseando ver rodar cabezas, pero para la guillotina aun queda. No os preocupéis, si os vais a hinchar…
A los tres días del cambio, esto es 20 de Junio, llegan por la mañana tan contentos a su sala a seguir con lo suyo y se la encuentran chapada, con la excusa de que estaban de obras, pero con unos guardias armados en la puerta[16] y a los otros dos estamentos, nobleza y clero, reunidos tan fresquitos en sus salas respectivas con sus cafés y sus cosas.  Por lo visto el rey estaba empezando a ver que la cosa muy bien no iba por ahí y trató de pararlo. Los representantes, como no podían irse a un bar cercano, que hubiera sido el paso que hubiéramos tomado todos, se cuelan en la sala del juego de pelota de Versalles y deciden que el sitio es lo de menos, que lo importante es que nos queremos. Coñas aparte, deciden que la asamblea está donde se reúnan sus miembros. Redactan un juramento allí mismo, pelota va pelota viene[17], y con la cosa de que los miembros más matados de la nobleza y el clero se les unen porque empiezan a ver que ahí se está cociendo algo y si hay que pegarnos ellos son muchos más, la asamblea comienza a tener ya más notoriedad que cuatro muertos de hambre jugando a los políticos. Finalmente los tres estamentos reconocen la asamblea, deciden hacerla conjunta, no sea que a los pobres les de por liarla si no les vigila nadie, y de ahí se pasará a redactar una constitución. El rey, a pesar de ser un acto un pelín revolucionario, también lo acepta pensando en que la cosa no irá a más y que ya va siendo hora de moverse con los tiempos. Total, si ya vendrán luego las tropas de los familiares europeos a arreglarlo.

La asamblea nacional, en el juego de la pelota, tratando de simplificar las reglas del Quidditch y de paso procurarse una constitución.

Por lo tanto, otro cambio de nombre que ya tocaba, ahora será ya la “asamblea constituyente” porque de ahora en adelante las reuniones serán, pasando de lo del rey y los impuestos, para redactar una constitución entre todos[18]. Lo de la constitución tiene mucha más enjundia de la que parece, en el mundo solo había UNA, la de los EEUU. Además, una constitución tiene que reconocer los derechos de los ciudadanos y entonces desde ese momento la ley es igual para todos, se pongan como se pongan el rey, los nobles y la iglesia[19]. Aun voy más lejos, en el caso de que haya rey, el rey está ahí porque lo quiere el pueblo y le deja la constitución y ya puede dar gracias porque la gente ahora no es súbdita, es ciudadana. Dicho hoy día parece una tontada, pero en su momento era un paso absolutamente radical. Tanto que en el resto de Europa ya empezaron a tener sudores fríos. Más adelante llegaron los infartos triples de miocardio.

Todo lo anterior son movidas de los representantes de cada estamento que son una minoría muy minoritaria, ¿qué hacía mientras el grueso de la población? Pues ya había habido algún que otro altercado y bulla por la subida del precio del pan (que mataba de hambre a la población) y la bajada del precio del vino (que no es solo porque fueran beodos, es que arruinaba a los vinateros). En esos momento el ministro encargado de las finanzas era Necker, que no tenía muchas simpatías a la nobleza (suya fue la idea de hacerles pagar y además fue quien dobló el número de representantes del tercer estado para los estados generales) y el caso es que con la que se está montando el rey le destituye.

El ministro de finanzas francés. Si has pillado la coña apúntate 10 puntos Cooper. Y si has cogido lo de los puntos Cooper otros 10.

 Eso, junto con la subida del precio del pan hace que la gente se mosquee[20] y se dediquen a quemar puestos de aduanas (el pasar mercancías de un señoría a otro cuesta impuestos) y a asaltar, el 14 de Julio, la Bastilla, una prisión real[21], con la idea de sacar a algún preso que otro y ya de paso liarse a coger armas para la guardia nacional, la milicia que representaría de verdad al pueblo de Francia, del mismo modo que les representa la asamblea nacional. Más adelante, con el romanticismo, se tomará como el punto de partida de la revolución, aunque las fuentes de la época hablaban del asalto a la prisión por unos “bandidos”[22]. El 16 de Julio ya se empezó a demoler y a venderse los cachos de piedra como souvenirs.[23]

Perroflautas del 15M y terroristas de Al-Quaeda tomando la Bastilla, símbolo del poder legítimo del justo monarca Luis XVI
La cosa es que mientras unos señores se dedican a escribir constituciones y a llenarse la boca con los derechos de los ciudadanos otros empiezan a repartir dos fusiles por barba y que vengan las tropas del rey si quieren a devolver la situación al estado anterior.
Ya veremos como sigue la cosa en futuras entradas. Como introducción ha sido interesante, ¿verdad?.


[1] Pasar de estudiante de nivel 1 a estudiante de nivel 2 son solo 10.000 Px. No cuesta tanto y ya queda menos para poder coger la clase de prestigio “universitario”.
[2] Salvo que hayas bebido mucho y no te lo recomendamos desde aquí o te hayas criogenizado que eso ya mola más. El primero que invente la criogenización que me avise, anda, que un coche volador ya me prometió que me lo guardaría su futuro inventor.
[3] Dios me refiero, no Marc Gasol.
[4] Conocido como el “siglo de las luces” y no porque se inventara la bombilla.
[5] Si te ha hecho gracia la rima es que lo has pronunciado mal.
[6] Que no es una revista de deporte con fotos.
[7] Se dice de la pobre Maria Antonieta que cuando le contaron que los campesinos no podían comprar pan ella soltó “pues que coman pasteles”.  Sea verdad o mentira, lo cierto es que hoy también cuesta entenderlo, pero el pan era la base de la alimentación de gran parte de la sociedad, el resto de cosas son tan caras que ni entran en el presupuesto.
[8] Lo mismo hizo España y a cambio GB después apoyó a las colonias españolas. Las naciones europeas siempre han sido muy de la idea de “O cohabitamos todos o en caso contrario arrojamos con sumo cuidado la mujer de vida disoluta a la fuente  natural de agua corriente”.
[9] No solo es la guerra, ¿eh?, que la corte francesa también se llevaba su chorreo de buenos dineros.
[10] Decimos el rey para entendernos, pero realmente estas decisiones las tomaban los ministros de la corte, el rey se dedicaba a cazar y a vivir  la buena vida en su palacio sin meterse con nadie la pobre criatura. Por supuesto que el ojo del rey para escoger a sus ministros era parecido al del consejo escolar de Hogwarts a la hora de elegir al profesor de defensa contra las artes oscuras.
[11] ¿A que es algo muy sencillo? Pues si son tan amables explíquenselo ustedes al banco central europeo y a nuestros políticos, háganme el favor.
[12] Bueno, Bárcenas igual podría, pero poca gente más.
[13] Y aún así la media anual supera a la de mi vida sexual.
[14] IDEM.
[15] Que luego el secretario del rey leía con mucho gusto y hacía el mismo caso que los alumnos al tutor del curso.
[16] Lo de la excusa de las obras es cierto, lo juro. La verdad es que faltaba solo un cartel que dijera: “Sala cerrada, que la estamos desparasitando porque la han estado usando unos piojosos”.
[17] El juramento del juego de pelota se entiende como el primer documento oficial de la revolución. Y si se hiciera una peli española sobre el tema se llamaría, con nuestro ingenio innato, “un juramento de pelotas” o algo así de fino.
[18] Si os ha costado hacer un trabajo de cuatro páginas en grupo que no se lo va a leer luego nadie, imaginaros el curro de escribir una constitución entre tantos. Aunque luego tampoco se la vaya a leer nadie al final.
[19] Bueno, hoy día, igual, igual, tampoco es que sea, pero al menos se parece bastante.
[20] Se dice que pese a las ideas y las grandes faenas que te hagan los de arriba, las revoluciones empiezan en la cola del pan. A ti te pueden fastidiar de lo lindo y pasas por todo, pero si vas a comprar pan y no hay ya se enteran. Hoy día solo ocurriría si se cerraran los campos de fútbol. El paro y demás cosas importan mucho menos.
[21] Donde estuvieron presos famosos como el Hombre de la Máscara de hierro y el marqués de Sade. Una pena que no coincidieran en la época porque se hubieran llevado muy bien.
[22] Lo de terroristas para unos y libertadores para otros no lo hemos inventado nosotros en este siglo.
[23] Parece de coña, pero de nuevo juro que es cierto. Si es que la historia es más graciosa que cualquier cosa que nos podamos inventar.

domingo, 2 de marzo de 2014

La guerra fría



Si la guerra fría fuera una serie de TV  hablaríamos seguramente de tensión sexual no resuelta. Ya sabéis, los protas a lo largo de tres temporadas se tienen ganas, pero no acaban de lanzarse aunque todos sabemos que si terminaran en la cama se cagaba la pastora del escándalo que montarían y se perdería la gracia de la serie. En la situación mundial que se nos queda tras la II guerra mundial viene a pasar  lo mismo, EEUU y la URSS si se enganchan no se sueltan, así que prefieren irlo dejando pasar, mientras van metiendo episodios de relleno y enredando a terceros en sus líos amorosos en el momento de gloria de los servicios secretos de espionaje (“Oye, Checoslovaquia, que yo no me atrevo a ofrecerlo, pídeme el Plan Marshall y así pongo celosos a los rusos, anda” o “¿Dejaría usted, señor Castro que le metiera unos misiles hasta la cocina. Es que luego igual los uso para abrocharme a los  americanos”)

Normalmente, tras una guerra siempre suele venir un periodo de paz y de buenos propósitos[1], la primera guerra mundial es el más claro ejemplo, pero tras la segunda las cosas no van a ir por ese camino, todo lo contrario, se va a llegar a un estado de tensión permanente con el abismo de la guerra atómica entre bloques mirando la hora y esperando su turno con impaciencia. Se intentará calmar un poco la situación con la creación de la O.N.U (que no es más que una copia de la Sociedad de Naciones que ya se intentó en 1919) y que hoy día sigue haciendo cosas tan útiles para las relaciones internacionales como reunirse para plantearse el castigar con sanciones, luego ya si eso,  a un país meses después de que se haya hinchado a matar gente.

El caso es que ya se veía venir antes de acabar la guerra y seguro que las madres de Stalin y Roosevelt se lo decían cada día junto con que se pusieran la bufanda. Ya  cuando a Hitler se le empezó a ir del todo el columpio de mala manera (viendo todo lo que hizo parece mentira que se le pudiera ir más, pero sí, se puede)  y decidió invadir Rusia llevando en la maleta solo ropa de verano y novelas ligeras para leer en la playa;  tras el noveno gol de Mussolini en propia puerta[2] y la ideaca de Japón de bombardear Pearl Harbour logrando que EEUU entrara en la guerra fresquito y recién peinado, los aliados ya empiezan a hacer quedadas para ver cómo se repartirían el tinglado cuando ganasen. Y mira que empezó la guerra con el eje para acojonar a cualquiera, con casi toda Europa conquistada en pocos meses y la guerra relámpago alemana no dejando ratón con bigote. El caso es que, según iba acabando la guerra, en las conferencias que se iban realizando para matar el rato y comer de gorra, en Teherán (1943), Yalta (1943) y Postdam (1945)[3], ésta última con Roosevelt ya dónde las cajas, todo aparentaba ser buenos rollos, fotos simpáticas para subir a facebook  y el consabido “tenemos que quedar más y ponernos al día”. Pero mientras tanto, la carrera por ver quién llegaba antes a Berlín, finiquita el nazismo y tiene la mayor influencia en una Europa hecha unos zorros se hace patente entre la URSS y EEUU. Y además los muy capullos te etiquetaban en las fotos que peor salías (entiéndase la metáfora como que la propaganda contra el otro comenzaba a funcionar a pleno rendimiento).

Conferencia de Yalta. De Derecha a izquierda: Stalin, Roosevelt y Churchill. Éste último haciendo casi la fotosíntesis el pobre.
En la crítica  situación de postguerra, EEUU se percata de que una Europa hundida es un caldo de cultivo para el comunismo,  y como que a toda Europa de repente le salieran rabo y cuernos no era de su agrado, decide lanzar un plan de créditos para que los países devastados por la guerra puedan superar la crisis. Es el European recovery program (o “Plan Marshall”, el de bienvenido Mr). La URSS, copiotas ellos,  no se queda atrás y hace lo mismo con el COMECON. No confundir con el Kominform (que me pasa hasta a mí) que es el programa de propaganda que diseña el ministro soviético Molotov (el de los cócteles)[4]. Hablando mal y pronto, Europa comienza a ser la meretriz de las dos grandes potencias, ya sabéis, quien paga manda y si el cliente tiene gustos raros ahora te aguantas y  haber estudiado. Llegará por tanto un estado de tensión permanente, ya no solo entre las dos potencias, sino entre los bloques que se han creado al regazo de cada una de ellas. Bloques que suponen alianzas primero económicas y más tarde militares. Es decir, que casi todo el mundo está pillado por las gónadas o por la URSS o por los EEUU por una cosa u otra.


Hasta aquí todo más o menos bien, cada uno con su dinero hace lo que quiere, ya sea tirarlo en créditos a Europa o en comprar discos de Chenoa, así que todavía  no hay problema, pero enseguida van a surgir una serie de crisis que pondrán a huevo el enfrentamiento entre las dos grandes potencias surgidas tras la guerra, pero que sin embargo no culminará ninguna de ellas en enfrentamiento directo, porque ambos saben que su usan  la mitad del arsenal atómico que tienen no queda vivo ni el gato. Y tampoco es plan destruir la tierra por un quítame allá esas pajas, sobre todo si puedes llevar la guerra en una escala pequeñita a otros países.

Primeros sustos
La primera crisis importante es el llamado Golpe de Praga (1948).  Todo empieza con los inocentes checoslovacos pidiendo el Plan Marshall un viernes por la noche y rechazándolo antes de que termine el finde porque los rusos han oído no sé qué de un plan y un Marshall y dicen que como se tengan que levantar a ver qué pasa. A todo esto los comunistas checos ven que igual pierden las elecciones, con lo bien que iban en intención de voto y que total, si van a ganar de todos modos, pues se da un golpe de estado antes y todos tan contentos. Checoslovaquia está muy cerquita de Europa occidental y da bastante canguelo, pero los americanos se conforman porque la crisis pilla a los principales embajadores soviéticos en una conferencia en Londres y todos les afean la conducta y quedan como los malos. Los checoslovacos que hubieran vivido en un país más lejano.  Es decir, que el enfrentamiento directo no llega a estallar, en lo que será una constante de la guerra fría.

El segundo es la crisis de Berlín (1948-49). A Berlín la dejaron dividida después de la guerra en cuatro zonas de influencia, americana, soviética, francesa y británica. Y los aliados deciden unificar sus zonas junto con la  moneda. Los rusos dicen que de eso ni hablar y montan un bloqueo en Berlín de agárrate y no te menees, para que no pase ni Plancton, el del Cubo de cebo. ¿Qué hacen los USA? Pues montar un puente aéreo continuo, pasándose el bloqueo por el capítulo de hipotecas y dejando a los rusos mirando el cielo y viendo pasar aviones con cara de circunstancias. Dinero no habrá para sanidad, ni para educación, pero para tontadas…
¿Qué dos cosas se aprenden de esto?
-          Que Inglaterra y Francia se quedan a verlas venir, levantando la mano en clase, pero sin que nadie les haga el menor caso. Europa empieza a pintar menos en las relaciones internacionales que un canterano en el Real Madrid.
-          Es el momento de las demostraciones de poder, de ver quién mea más lejos y de dar a entender al contrario, así, como quien no quiere la cosa, que si hay que repartir galletas, tenemos de todos los colores.

Tan mal está la cosa que EEUU monta la OTAN (NATO en bárbaro, “Organización del tratado del Atlántico Norte) en 1949. La primera vez en su historia que los EEUU firman un tratado bélico en tiempos de paz. Los soviéticos responderán con El pacto de Varsovia, pero ya más tarde, en 1955. Ahora ya si se monta una guerra se mete medio mundo. Como con los Sistemas Bismarckianos, pero a lo hardcore, porque las armas del momento son bastante más chungas.

Como las cosas estaban calmadas en China se anima la cosa. Desde los años 20 China estaba en una guerra civil entre los nacionalistas y los comunistas. En las zonas donde iban triunfando los comunistas se iban colectivizando los campos y esas cosas de rojos, pero como los chinos siempre han sido raros y China es muy grande tampoco iba occidente a decir nada, mucho menos cuando en la II guerra mundial, fue invadida por Japón y se la consideraba de los “buenos”. A todo esto, Mao (no el de la cerveza) junto con un cerro de seguidores comunistas se van andando por toda China, perseguidos por el ejército nacionalista, hasta llegar Pekín, en la llamada “Larga Marcha” (1934-1935), una animalada que comparada con ella Frodo y Sam se van solo a por el periódico dominical de la Comarca antes del aperitivo al kiosko de la Cuaderna Este[5]. La gesta hace que se proclame la República Popular China. A Rusia se le hace el culo Pepsi-cola y prepara ya el champán y la tarjeta de San Valentín porque el país más poblado de La Tierra abraza el comunismo, mientras que Occidente prefiere continuar apoyando a los tres o cuatro nacionalistas que han quedado refugiados en Formosa (lo que hoy es Taiwan). Menos mal que China fueron comunistas a su manera, pero ya seguiremos con eso.

Mao, en su burro "cinco estrellas" en plena Larga Marcha


Lo de China era solo para poner en contexto la que se pudo liar en la Guerra de Corea (1950-1953), que ahí sí que faltó poco para saltar todos por los aires. Cuando se expulsa a los Japoneses tras la guerra, Corea se divide en dos zonas, Corea del Norte (donde hoy viven esos dictadores tan graciosos y tarados) procomunista y Corea del Sur (donde se come perro y hay mundiales) proamericana. Corea del Norte invade Corea del Sur porque les pillaba cerquita y el presidente americano Truman dice que tonterías las justas y envía al general McArthur, héroe del Pacífico en la guerra contra Japón y más chulo que un ocho verde pistacho. La cosa resulta un paseo militar para los americanos, hasta que China dice que a ver si se meten con alguien de su tamaño y que mañana a salida del tuto nos vemos. McArthur propone nada más y nada menos lanzar una bomba atómica sobre China y acabar con los melindres de una vez por todas y el presidente americano Truman (suponemos que desde el baño porque se había cagado patas abajo) le destituye inmediatamente. Así que se firma la paz, se queda Corea dividida en dos, que tampoco pasa nada, y aquí paz y después gloria.
Conclusiones:
-          Casi mejor  si no se llega a la guerra total entre bloques, piensan las superpotencias. Que la broma no pase de unos límites.
-          Pero eso sí, los bloques se alinean con toda claridad, sin dudas.
-          Con China no nos metemos que al final acabamos todos llorando
-          “Si hay que meterse en guerras para impedir que el comunismo avance, mejor lo hacemos a partir de ahora en países pequeñitos”, pensaron los americanos.

"¡Dónde están los chinos que me los como!". Mc Arthur y la pipa más chula jamás tallada. Que aprenda Gandalf.
Truman  y Stalin tenían más peligro que un mono borracho con una espada de luz jedi, así que los sustitutos de ambos, Eisenhower para EEUU y Krushev para la URSS no pueden ser sino una mejora, sobre todo, las cosas como son, gracias a Krushev. Se verá en la siguiente crisis donde, en un giro inesperado de los acontecimientos, Se pondrán de acuerdo.

Dramatización del peligro que suponían los citados presidentes con armas atómicas.


Es en el conflicto de Suez (1956). El Canal de Suez estaba en manos de empresas franco-británicas y al presidente Egipcio Nasser le apetece construir la presa de Assuan. Pide dinero a GB y EEUU pero le ponen unas condiciones poco favorables. “Pues ya está, nacionalizo el canal, le pido ayuda a la URSS y todo son ventajas” Pensó Nasser, sin habérselo pensado mucho en realidad[6]. Gran Bretaña y Francia envían tropas a Egipto y derrotan a su ejército sin despeinarse. Mientras a Israel le da por invadir la península del Sinaí cuando nadie está mirando. Rusia se arremanga y hace el gesto universal de unir sus ojos con los de el de enfrente con los dedos índice y anular y no se lía la tercera guerra mundial porque la diplomacia Americana convence a los soviéticos de que no la monten, dejando a GB y Francia con un palmo de narices, con lo bien que habían conquistado Egipto ellos solitos. La conclusión es que si las dos superpotencias se ponen de acuerdo, Europa se calla y no protesta, no vaya a ser peor que encima cobre.

Importancia del canal de Suez. O pasa por aquí o das esta pequeña vueltecita. ¿A que ya no te resulta tan caro el peaje?


Las cosas iban tan mal, que en Berlín se levanta un muro, pero no para contener a los Otros, ni para dividir a Springfield en zonas con distinto prefijo telefónico, sino para separar las dos Alemanias, la Occidental (o república federal Alemana) y la Oriental y comunista (República democrática Alemana. Democrática, sí, los rusos eran unos cachondos). Lo que parece es que las posturas son irreconciliables y que en el fondo la gente de Alemania ni pinchaba ni cortaba en cuanto a si se levantaba un muro o no.

Y peor fue lo de Cuba. EEUU ya tenía los ojos puestos en la isla tras haber hecho el ridículo más espantoso desembarcando en Bahía Cochinos y fracasar estrepitosamente en una invasión de Cuba que estuvo planificada con lo que viene siendo el culo[7]. Recordemos que Cuba  se había pasado al bando de los países comunistas tras la revolución de Fidel Castro contra el régimen corruptísimo y pro-americano de Batista (no el de la WWF). Pues la cosa empeoró más todavía con la Crisis de los Misiles. En 1962 unos aviones espías americanos que volaban por allí para fotografiar la flora local y que no eran espías en absoluto[8] descubren que se están construyendo unas rampas para el lanzamiento de misiles soviéticos. Y, oye, ellos podían tener toda la frontera europea plagada de silos de misiles para lanzarlos contra Rusia a la mínima, pero que desde Cuba se pudiera llegar a Florida con misiles (que está realmente a un tiro de piedra) ya es otra cosa. No sé sabe qué hacer: ¿Desembarcamos?, ¿Bombardeamos?, ¿otro bloqueo económico?, ¿ponemos velas a los santos?[9] Parece que nadie va a ceder durante más de una semana y el mundo entero aguanta la respiración y se dedica a hacer buenas obras antes de palmarla. Sin embargo, finalmente, Rusia cede y retira los misiles. “A lo mejor si hablamos un poco antes de venirnos arriba con dos de pipas la cosa irá mejor” se plantean las dos potencias e instalan una línea de teléfono directa entre ambos presidentes, el famoso teléfono rojo (no confundir con el línea directa para el seguro del coche),  con el fin de hablar sin intermediarios (salvo los traductores y los servicios secretos, claro) ante futuras crisis.

Cuba, al ladito de la Costa Este americana, desde donde casi se pueden tirar los  misiles con la mano desde la terraza de la casa de Fidel.


Habrá unas cuantas zonas más de conflicto, EEUU envía a toda una generación de sus jóvenes a morir a Vietnam (hijos de pobres, claro. George Bush J.R estuvo en la reserva naval donde los únicos tiros que veía eran en las pelis de John Wayne en la tele de la cantina)[10], mientras arrasa la selva con napalm y deja su imagen internacional por los suelos. Para al final retirarse años después sin  haber logrado nada. ¿Qué se les perdió en Vietnam? Pues fueron por lo que ellos llamaban “teoría del dominó”, consistente en pensar que si dejaban que la URSS tuviera una zona de influencia aunque fuese pequeñita, de ahí podrían caer uno detrás de otro infinidad de países. Como con las pipas, vamos.

El caso es que en los 70 ya ha llegado el momento de parar con ver quién es el más macho que eso cansa mucho. Bueno, eso y que empiezan a ver que con la tontería el gasto en armamento y espionaje era inasumible[11] y que mientras se malgastan millones de rublos y dólares, los listos de Japón y Alemania, invierten en cosas de niñas pero que dan duros y al final empiezan a hacerse fuertes en economía.  Comienzan así los acuerdos de no proliferación de armamento atómico[12] y a cortarse un cacho antes de meterse en más guerras. Aunque los rusos tendrán también su Vietnam particular en Afganistan (donde, nadie se lo esperaría, EEUU apoya y entrena a los rebeldes islamistas, entre los que destacará un tal Bin Laden, que luego dará mucho de que hablar).

En los 80 el presidente americano Reagan le dará un revival a la guerra fría, pero con menos ímpetu, por inercia solo, y ya cuando a la URSS le quedaba poco para colapsarse porque el sistema comunista no puede hacer frente al gasto como el capitalista (de hecho, más tarde se supo que una buena parte del arsenal atómico soviético era de corchopán pintado con purpurina para que aparentara en los documentales propagandísticos). En el 89 cae el muro de Berlín, coincidiendo con la política de apertura del presidente ruso Gorbachov, y supone el principio del fin para la URSS y para el bloque comunista de la guerra fría.
¿Qué se hace entonces en las pelis americanas si los malos ya no pueden ser los rusos? No pasa nada, para eso están los árabes y más recientemente Corea del Norte. Por malos va ser… Pero ya lo veremos al llegar al tema llamado “Nuevo orden mundial”.



[1] El equivalente al “no volveremos a beber” tras una resaca gorda o el “para el siguiente examen me pongo a llevarlo al día”.
[2] Italia, pese a ser aliado de Hitler, acabó siendo un frente más para el ejército alemán. Estaba el frente occidental, el ruso, el africano… y el italiano, cuando tenían que ir a recuperar lo que el ejercito de Mussolini perdían.
[3] ¿A qué parecen marcas de cerveza?: Teherán tostada; Yalta de cebada y Postdam Ale. Si bebes no firmes tratados de paz.
[4] Es un programa de, pasmaos, “intercambio de información y experiencias entre partidos comunistas”. Deberían pasarse cosas del tipo de “cómo agradar a tu comisario político”, “test para saber qué padre de la revolución eres” y “libro de recetas para granjas colectivizadas”.
[5] 12.500 kilómetros en 370 días. Sería como ir andando de Madrid a Moscú, volver, irse  otra vez a Moscú y nos faltaría aún la distancia de Madrid a Oviedo. Pensadlo cuando os quejéis por tener que ir andado al metro.
[6] Que puede parecer una tontería, pero sin el Canal de Suez uniendo el Mediterráneo y el Mar Rojo por un istmo habría que dar la vuelta a África parea llegar al mismo sitio que llegas en un momento con canal.
[7] Según las malas lenguas, consecuencia de lo mal que se llevaba el recién elegido presidente Kennedy  (y partidario de reducir la tensión en la guerra fría) con los servicios secretos americanos, la C.I.A a la cabeza, y que al final, según esas mismas malas lenguas, le acabó por costar cara la broma al pobre JFK.
[8] Guiño, guiño, codazo, codazo.
[9] Que esto de los santos puede parecer una coña, pero en España se sigue haciendo, ¿eh?
[10] Dato musical: La fabulosa “Fortunate son” de la Credence Clearwater Revival habla precisamente de ello.
[11] Al gasto hay que incluir todo lo invertido en la “carrera espacial”, en la que los rusos iban adelantadísimos (pusieron en órbita el primer satélite, el Sputnik, a la perrita Laika y lanzaron al primer hombre al espacio, Yuri Gagarin), hasta que los americanos, con la ayuda de científicos nazis reconvertidos,  llegan a la luna con el Apolo XI y se acaba la competición porque ya no tiene gracia seguir si el enemigo ha llegado tan lejos. La carrera espacial es tan interesante que igual hago una entrada sobre ella y todo.
[12] Más que nada porque ya empiezan a tenerlo también otros países y cualquiera puede ya empezar a soltar misiles atómicos a la mínima y porque ya la diferencia entre tener cinco mil o seis mil cabezas nucleares es absurda si ya con diez revientas la Tierra.