martes, 4 de marzo de 2014

La revolución francesa (I)



Se suele tener la idea siguiente: “La revolución francesa es un tema fácil, se le corta la cabeza al rey, se pone la república y luego ya llega Napoleón. Mientras,  por ahí hay guillotinas, la gente se pasea por la calle con boinas y espadas y se toman una bastilla”.  Sin llegar  a ser mentira nada de lo anterior, la verdad suprema es que es algo más complicado, que a veces da la sensación de que todo pasó en una jornada, entre la hora del aperitivo y el telediario de la tarde, cuando realmente la “revolución” dura varios años.

Ya con algo más de nivel[1] se puede hasta llegar a decir que supone el final del antiguo régimen y la llegada de la burguesía al poder en Europa por primera vez en la historia, que se acaba la división de la peña en estamentos medievales inamovibles (nobleza, clero y estado llano) y se sustituyen por clases sociales más o menos móviles (con pasta y sin), incluso se tiene constancia de que es algo tan importante que sirve como punto de inflexión entre un periodo histórico y otro. Todo lo cual es acertado, pero ¿cómo llegamos a eso? La gente no se acuesta un día viviendo en la historia moderna y se despierta en la contemporánea[2] que sería un susto si no.  La historia es más bien un continuo en el que unos hechos van dando como consecuencia otros que serán la génesis de los siguientes, y todo ellos montados en cantidad de causas de todo tipo.

No he puesto tildes porque la página donde se hace la chorrez es americana y no me dejaba. Vosotros poner tilde siempre que si no los dioses de Poniente matan a un lobito huargo.

Así que centrémonos un ratejo en las circunstancias de Francia antes de la revolución:
Luis XVI (Luis sweet sixteen para los amigos) gobierna como monarca absoluto, no solo tiene todos los poderes posibles en un país sino que además los tiene por la gracia de dios, para que nadie pueda protestar por la situación porque así lo ha querido el altísimo[3]. Las quejas por tanto al maestro armero, a ver si ahora vas a saber tú más que dios, filósofo de mierda.
Digo lo de los filósofos porque ya desde principios del S.XVIII[4] la razón empieza pasito a pasito a tratar de sustituir a la fe en casi todo. La idea de que hay unas leyes naturales detrás de todo lo que vemos y que es más lógico pensar que todos nacemos iguales y que deberíamos por tanto tener los mismos derechos, a creer que dios quiere que un señor con peluca hortera se hinche a comer manjares y viva como un pachá, mientras se le antoja que el resto de sus hijos a los que ama se mueran literalmente de hambre. Los filósofos de la ilustración ya habían ido criticando el sistema social en el que vivían: Montesquieu proponía una separación de poderes (legislativo, judicial y ejecutivo) para que nadie pudiera subirse a la parra e hiciese de su capa un sayo; Rousseau decía que el poder debería estar en el pueblo y que solo él es quien tiene que elegir a sus gobernantes (la soberanía nacional) y Voltaire (lanzando el sombrero al aire)[5] defendiendo la necesidad de mantener una serie de libertades.
Estas ideas, difundidas por la enciclopedia, iban haciendo mella entre la gente que sabía leer, que realmente no era mucha. Frente a ellos la nobleza y la iglesia que lo de los adelantos nunca les ha llegado a gustar del todo.

Luis XVI, de andar por casa, con lo primero que encontró en el armario, posa para el pintor.
Y eso que los reyes de ahora ya no son como los de antes, que serán monarcas absolutos, sí, pero les tira el rollo del “despotismo ilustrado”[6], es decir los reyes y sus ministros, muy leídos ellos, van a realizar distintas reformas para el bien del pueblo, pero sin contar con él porque es iletrado y medio tonto y ellos saben mejor  lo que les conviene. La frase que lo define es “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, que se le ha atribuido a casi todos los reyes de ese momento. Las cosas como son, alguna que otra medida buena se toma en las cortes europeas que van de este palo.

Todo lo anterior nos lleva a centrarnos en los problemas sociales del momento. La nobleza  no puede trabajar, que esta feo y luego uno suda y huele a tochún, así que vive de las rentas de la tierra que le pagan los campesinos. A veces hasta tienen que denigrarse y casarse con burgueses que no tienen sangre azul y son más bastos que un bocata de polvorones, pero tienen pasta de sobra para pagarse los vicios. En esta tesitura la burguesía se para a pensar sobre qué tiene que ser más importante a la hora de mandar si tener duros o linaje y deciden que no hay color. La pega es que, recuerden, las cosas permanecen así porque dios quiere. Mientras, los campesinos se mueren de hambre cada vez que sube el pan por cualquier tontería[7] y venga a pagar impuestos… Si te lo paras a pensar, mucho había durado el sistema sin estallar por algún lado.

Caricatura de la sociedad estamental del momento. He escogido una en la que sale un mono porque todo es más gracioso con un mono.
Y de ahí pasamos a los problemas económicos. Luis XVI tuvo una gran idea, apoyar a las colonias americanas en su guerra de independencia contra Gran Bretaña[8]. Lo que está bien si eres como los Lannister y cagas oro, pero si no los cuartos han de salir de alguna parte[9]. “No pasa nada, para eso están los impuestos” pensarás. En efecto, pero recuerda que nobleza y clero no pagan que para eso lo ha dispuesto dios así. Los campesinos y burgueses mal que bien van subsistiendo, pero cuando llega un año de malas cosechas (y en este hubo mega-combo, inundaciones en invierno y sequía en verano) tienes menos dinero encima que uno que se está bañando. Además, ese nefasto año de 1788, el trigo alcanza el precio máximo de todo el siglo y si todo se te va en pan, no puedes comprar nada más, con la consecuente quiebra de los artesanos. Y vamos, como que ya para impuestos chorras que no te llega. Cuéntaselo a los nobles, que suelen ser de natural comprensivo.

Así que Luis XVI va a por su segunda buena idea que estaba en racha[10]: Primero se piden préstamos a particulares, pero como sigue sin llegar y además después hay que devolverlo, lo que al final nos endeudaría más[11], se pasa a pedir que paguen impuestos los nobles y el clero, aunque sea al menos esta vez de manera extraordinaria, para salir de la bancarrota. Que si los gastos son superiores a los ingresos, hay poco margen para la contabilidad creativa.[12] Se reúne una asamblea de notables y a nadie sorprende que se negaran. ¿Qué nos queda? El último cartucho, lo impensable, el acabose… Convocar a los estados generales. Eran una especie de “parlamento” (pongo solo dos comillas, pero imaginen que he puesto cuarenta o cincuenta), una asamblea que convocaba el rey desde los tiempos medievales en los que no había corte fija y el rey se paseaba por sus dominios y se reunía con representantes de cada estamento de vez en cuando, sobre todo en momentos difíciles como guerras, apocalipsis zombie, tsunamis radioactivos o subidas de impuestos, haciendo como que les escuchaba. De hecho en 487 años de historia de la institución se habían convocado solo 21 veces[13]. Y hacía bastante más de un siglo que no se hacía[14]. Pues a estos estados generales iban unos cuantos delegados de la nobleza, el clero y el estado llano y a cambio de aconsejar al rey, ellos presentaban sus “cuadernos de quejas”[15] que ese año iban cargaditos por parte de todos los grupos. La gracia estaba en que a la hora de decidir cualquier tema los votos no se contaban por personas, sino por estamento. Es decir que si iban setecientos millones de campesinos (así a ojo, no los conté a todos), dos nobles y tres sacerdotes, los dos votos conjuntos de los últimos (que para las cosas de mantener sus privilegios votaban lo mismo, que tampoco eran tontos) ganaban al voto pelado de los primeros y se terminaba la discusión, gracias, ya nos volvemos a ver el siglo que viene. En esta ocasión el estado llano tratará de que el sistema de voto se cambie y sea por persona, que ellos abultan mucho más (y por lo tanto representan a mucha más gente) sin que les haga el resto demasiado caso.

"Creo que va siendo hora de convocar los Estados Generales"

A partir de aquí voy a poner algunas fechas, no con la intención de que se recuerden en el futuro, si no para dar cuenta del ritmo pausado de los acontecimientos. Que eran revolucionarios, pero también tendrían otras cosas que hacer digo yo.
Así que en 1789, el 5 de Mayo, se reúnen los estados generales. Eso sí, en salas separadas que los pobres huelen mal y luego los relojes y las carteras desaparecen y no miramos a nadie pero ya se sabe como son los campesinos. El tercer estado empieza a decir que su sala es la chula, que el resto solo van a lo suyo y que quien representa realmente a los franceses son ellos, por eso llaman a su sala la sala “nacional” y empiezan a sentirse bastante más legitimados para decidir los temas del país que los otros  zánganos.
Durante todo el mes de mayo se habla sin llegar a ningún acuerdo y los del tercer estado  se van calentando, tratando de atraer a más gente a los suyos y comenzando a decir que los que estén en las otras salas la tienen pequeña y además, si no se unen a ellos, han de ser considerados rebeldes a la nación.

El 17 de Junio deciden ya llegar un paso más allá. Cambiar el nombre a la reunión. Ahora será conocida como la “asamblea nacional”. ¿Radicales, eh? Ya sé que estáis deseando ver rodar cabezas, pero para la guillotina aun queda. No os preocupéis, si os vais a hinchar…
A los tres días del cambio, esto es 20 de Junio, llegan por la mañana tan contentos a su sala a seguir con lo suyo y se la encuentran chapada, con la excusa de que estaban de obras, pero con unos guardias armados en la puerta[16] y a los otros dos estamentos, nobleza y clero, reunidos tan fresquitos en sus salas respectivas con sus cafés y sus cosas.  Por lo visto el rey estaba empezando a ver que la cosa muy bien no iba por ahí y trató de pararlo. Los representantes, como no podían irse a un bar cercano, que hubiera sido el paso que hubiéramos tomado todos, se cuelan en la sala del juego de pelota de Versalles y deciden que el sitio es lo de menos, que lo importante es que nos queremos. Coñas aparte, deciden que la asamblea está donde se reúnan sus miembros. Redactan un juramento allí mismo, pelota va pelota viene[17], y con la cosa de que los miembros más matados de la nobleza y el clero se les unen porque empiezan a ver que ahí se está cociendo algo y si hay que pegarnos ellos son muchos más, la asamblea comienza a tener ya más notoriedad que cuatro muertos de hambre jugando a los políticos. Finalmente los tres estamentos reconocen la asamblea, deciden hacerla conjunta, no sea que a los pobres les de por liarla si no les vigila nadie, y de ahí se pasará a redactar una constitución. El rey, a pesar de ser un acto un pelín revolucionario, también lo acepta pensando en que la cosa no irá a más y que ya va siendo hora de moverse con los tiempos. Total, si ya vendrán luego las tropas de los familiares europeos a arreglarlo.

La asamblea nacional, en el juego de la pelota, tratando de simplificar las reglas del Quidditch y de paso procurarse una constitución.

Por lo tanto, otro cambio de nombre que ya tocaba, ahora será ya la “asamblea constituyente” porque de ahora en adelante las reuniones serán, pasando de lo del rey y los impuestos, para redactar una constitución entre todos[18]. Lo de la constitución tiene mucha más enjundia de la que parece, en el mundo solo había UNA, la de los EEUU. Además, una constitución tiene que reconocer los derechos de los ciudadanos y entonces desde ese momento la ley es igual para todos, se pongan como se pongan el rey, los nobles y la iglesia[19]. Aun voy más lejos, en el caso de que haya rey, el rey está ahí porque lo quiere el pueblo y le deja la constitución y ya puede dar gracias porque la gente ahora no es súbdita, es ciudadana. Dicho hoy día parece una tontada, pero en su momento era un paso absolutamente radical. Tanto que en el resto de Europa ya empezaron a tener sudores fríos. Más adelante llegaron los infartos triples de miocardio.

Todo lo anterior son movidas de los representantes de cada estamento que son una minoría muy minoritaria, ¿qué hacía mientras el grueso de la población? Pues ya había habido algún que otro altercado y bulla por la subida del precio del pan (que mataba de hambre a la población) y la bajada del precio del vino (que no es solo porque fueran beodos, es que arruinaba a los vinateros). En esos momento el ministro encargado de las finanzas era Necker, que no tenía muchas simpatías a la nobleza (suya fue la idea de hacerles pagar y además fue quien dobló el número de representantes del tercer estado para los estados generales) y el caso es que con la que se está montando el rey le destituye.

El ministro de finanzas francés. Si has pillado la coña apúntate 10 puntos Cooper. Y si has cogido lo de los puntos Cooper otros 10.

 Eso, junto con la subida del precio del pan hace que la gente se mosquee[20] y se dediquen a quemar puestos de aduanas (el pasar mercancías de un señoría a otro cuesta impuestos) y a asaltar, el 14 de Julio, la Bastilla, una prisión real[21], con la idea de sacar a algún preso que otro y ya de paso liarse a coger armas para la guardia nacional, la milicia que representaría de verdad al pueblo de Francia, del mismo modo que les representa la asamblea nacional. Más adelante, con el romanticismo, se tomará como el punto de partida de la revolución, aunque las fuentes de la época hablaban del asalto a la prisión por unos “bandidos”[22]. El 16 de Julio ya se empezó a demoler y a venderse los cachos de piedra como souvenirs.[23]

Perroflautas del 15M y terroristas de Al-Quaeda tomando la Bastilla, símbolo del poder legítimo del justo monarca Luis XVI
La cosa es que mientras unos señores se dedican a escribir constituciones y a llenarse la boca con los derechos de los ciudadanos otros empiezan a repartir dos fusiles por barba y que vengan las tropas del rey si quieren a devolver la situación al estado anterior.
Ya veremos como sigue la cosa en futuras entradas. Como introducción ha sido interesante, ¿verdad?.


[1] Pasar de estudiante de nivel 1 a estudiante de nivel 2 son solo 10.000 Px. No cuesta tanto y ya queda menos para poder coger la clase de prestigio “universitario”.
[2] Salvo que hayas bebido mucho y no te lo recomendamos desde aquí o te hayas criogenizado que eso ya mola más. El primero que invente la criogenización que me avise, anda, que un coche volador ya me prometió que me lo guardaría su futuro inventor.
[3] Dios me refiero, no Marc Gasol.
[4] Conocido como el “siglo de las luces” y no porque se inventara la bombilla.
[5] Si te ha hecho gracia la rima es que lo has pronunciado mal.
[6] Que no es una revista de deporte con fotos.
[7] Se dice de la pobre Maria Antonieta que cuando le contaron que los campesinos no podían comprar pan ella soltó “pues que coman pasteles”.  Sea verdad o mentira, lo cierto es que hoy también cuesta entenderlo, pero el pan era la base de la alimentación de gran parte de la sociedad, el resto de cosas son tan caras que ni entran en el presupuesto.
[8] Lo mismo hizo España y a cambio GB después apoyó a las colonias españolas. Las naciones europeas siempre han sido muy de la idea de “O cohabitamos todos o en caso contrario arrojamos con sumo cuidado la mujer de vida disoluta a la fuente  natural de agua corriente”.
[9] No solo es la guerra, ¿eh?, que la corte francesa también se llevaba su chorreo de buenos dineros.
[10] Decimos el rey para entendernos, pero realmente estas decisiones las tomaban los ministros de la corte, el rey se dedicaba a cazar y a vivir  la buena vida en su palacio sin meterse con nadie la pobre criatura. Por supuesto que el ojo del rey para escoger a sus ministros era parecido al del consejo escolar de Hogwarts a la hora de elegir al profesor de defensa contra las artes oscuras.
[11] ¿A que es algo muy sencillo? Pues si son tan amables explíquenselo ustedes al banco central europeo y a nuestros políticos, háganme el favor.
[12] Bueno, Bárcenas igual podría, pero poca gente más.
[13] Y aún así la media anual supera a la de mi vida sexual.
[14] IDEM.
[15] Que luego el secretario del rey leía con mucho gusto y hacía el mismo caso que los alumnos al tutor del curso.
[16] Lo de la excusa de las obras es cierto, lo juro. La verdad es que faltaba solo un cartel que dijera: “Sala cerrada, que la estamos desparasitando porque la han estado usando unos piojosos”.
[17] El juramento del juego de pelota se entiende como el primer documento oficial de la revolución. Y si se hiciera una peli española sobre el tema se llamaría, con nuestro ingenio innato, “un juramento de pelotas” o algo así de fino.
[18] Si os ha costado hacer un trabajo de cuatro páginas en grupo que no se lo va a leer luego nadie, imaginaros el curro de escribir una constitución entre tantos. Aunque luego tampoco se la vaya a leer nadie al final.
[19] Bueno, hoy día, igual, igual, tampoco es que sea, pero al menos se parece bastante.
[20] Se dice que pese a las ideas y las grandes faenas que te hagan los de arriba, las revoluciones empiezan en la cola del pan. A ti te pueden fastidiar de lo lindo y pasas por todo, pero si vas a comprar pan y no hay ya se enteran. Hoy día solo ocurriría si se cerraran los campos de fútbol. El paro y demás cosas importan mucho menos.
[21] Donde estuvieron presos famosos como el Hombre de la Máscara de hierro y el marqués de Sade. Una pena que no coincidieran en la época porque se hubieran llevado muy bien.
[22] Lo de terroristas para unos y libertadores para otros no lo hemos inventado nosotros en este siglo.
[23] Parece de coña, pero de nuevo juro que es cierto. Si es que la historia es más graciosa que cualquier cosa que nos podamos inventar.

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