viernes, 28 de febrero de 2014

Manifiesto



Mi experiencia en el noble arte del pastoreo (en efecto, hoy día los profesores no damos clase, pastoreamos) me ha dejado clara una cosa. Y es que un número importante de los alumnos, porque algunos buenos siempre te encuentras, faltaría más, no dedican tiempo a casi nada de lo que esté relacionado con el instituto. No ya a estudiar o hacer alguna vez los deberes, es que ni tan siquiera a comprender lo que leen. Les da exactamente igual hasta si no entienden una palabra, se aprenden las frases de memoria y desfilando, importándoles muy poco si lo que tienen que memorizar está sacado del último libro de Harry Potter, de una guía de IKEA para montar un estafermo[1] o de un libro de texto de una asignatura indeterminada. La frase se aprende tal cual y se pone en el examen sin cuestionamiento alguno. Punto. A veces da lugar a cosas tan graciosas como enunciados sin el menor sentido con palabras inexistentes, que uno pone porque se lo aprendió así sin pararse a pensarlo y los de al lado copian literalmente, sin que a nadie parezca importarles no entender la frase.[2] También he visto poner un libro al lado de otro y subrayar lo mismo que tenía subrayado la compañera, pero eso es otra historia. Sinceramente, he visto cosas que vosotros no creeríais[3]

Yo trato, y las paredes son dignas testigo de ello, de explicar los temas de la manera más amena posible, pero como atender en clase está sobrevalorado y dejar que el resto pueda hacerlo mucho más, el resultado final es que me quedo al acabar la clase con la sensación de que si en lugar de estar yo allí con mis rollos y mis cosas lo estuviera un mono araña vestido de guardia de tráfico y poniendo un vídeo con los temas, el resultado iba a ser el mismo. Solo que yo soy algo más higiénico, gasto menos en ropa y que en el peor de los casos el mono podría llegar a morder a alguien y hasta acabara enfermando en consecuencia[4]. Por lo demás en poco más se notaría. Bueno, eso y que el mono es más gracioso, pero es que todo es más gracioso con un mono.

La idea de este blog es contar aquí los temas como me gustaría poder explicarlos en clase si alguien me escuchara. Así, tal vez, algún alumno podrá leerlos y le empezará a parecer más interesante la historia que el muermo al que está acostumbrado. Porque lo importante en el aprendizaje de la historia es entender lo que ha ocurrido, no aprenderte de memoria frases que, casualmente, son del libro de historia, pero que si fueran de otro no pasaría nada. Con este punto de partida nace el método P.E.LM.A de enseñar la historia. Las siglas vienen a significar: Primero Entiende Luego Memoriza (y aquí, la A puede ser “Animal”, “Alma de cántaro”, “Amiguete” etc, pero siempre desde el cariño y el talante). Es decir, primero ENTIENDE lo que pasó y por qué y luego ya rellenas el conocimiento con datos, fechas, nombres y esas cosas que, aún a malas, puedes sacar de cualquier sitio, que eso es lo de menos. Pero si no lo has entendido antes, si no has contextualizado el acontecimiento, las frases que has memorizado y que plantas en el examen sin más se te van a olvidar en menos de una semana y nos vamos a quedar al final todos en las mismas[5]. Si lo has entendido, se te puede olvidar una fecha, un nombre o un dato, claro, a todos nos pasa[6], pero seguirás comprendiendo lo primordial. Y si además se explica de manera cotidiana y amena, dejará de ser una asignatura pelma para pasar a ser entretenida. Lo de P.E.L.M.A es irónico, en efecto.
Por eso iré subiendo temas poco a poco, en principio de todos los cursos posibles más o menos adaptados al nivel del mismo, pero me centraré con algo más de ahínco en 4º de la E.S.O y en bachillerato, para que así se pueda desarrollar con algo más de chicha la cosa. Vayan mirando las etiquetas para encontrar los temas y cursos que gusten.

Y si me lee algún alumno actual, y esto que quede bien claro: NO ME LO PONGAS ASÍ EN EL EXÁMEN. Aquí está puesto de este jaez para que se te quede con la tontería, para reírnos un rato y hacerlo todo más accesible. Para que lo entiendas, vamos, antes de ponerte a estudiarlo. Luego, una vez estudiado, en el examen trata de redactarlo con algo más de seriedad. Que luego viene un inspector y las culpas siempre son para el más inocente[7]. Porque de verdad, mis exámenes de fáciles que son sirven para discriminar gente con daño neurológico de los que no.
Dicho lo anterior, disfruten ustedes del blog y de la historia, pregunten lo que gusten y, de nuevo si me lee algún alumno, sepan que así serían mis clases si se me dejara darlas en condiciones. Como eso no va ocurrir, la educación secundaria subterránea deberá suplir a la oficial. Larga vida al método P.E.L.MA.


[1] Si fueras un alumno, me lo pondrías en el examen sin saber lo que es un estafermo. Búscalo anda, y entenderás la gracia.
[2] Es revelador, y aprovecho para saludar si me leen las mencionadas, a un par de chicas que en una pregunta sobre la primavera árabe, que vimos por encima en 3ºE.S,O hablando del mundo actual y que  definimos como “una serie de revoluciones…” Ellas pusieron, literalmente, en el examen, “Seril de constituciones…” y se quedaron tan panchas. ¿Tenía algún sentido? Qué más da, así se lo habían aprendido. Bueno, una, la otra lo copió.
[3] “He visto atacarse en clase más allá del aula de reunión, he visto petas de aquí a la paré brillar en las puertas para entrarse (no encontraba otra cosa que rimara ni con rayos C ni con Tannhaüser, lo siento). Todos estos momentos se perderán en el tiempo… Como lágrimas en la lluvia”
[4] El mono, me refiero.
[5] Más viejos, calvos y gordos, pero intelectualmente en las mismas.
[6] A mí me pasa mucho, dedico los teras de almacenamiento de mi cerebro a conocimiento inútil, cómics, juegos de rol, cine de serie B, ciencia ficción y fantasía… Y poco dejo para fechas y nombres históricos. Y las fechas de cumpleaños,  que desde que existe Facebook son una información irrelevante. Aunque si tenéis pareja y se os olvida su cumpleaños no me pongáis a mí como excusa.
[7] Ese soy yo. Encantado.

1 comentario:

  1. Soy tu primera alumna! Me siento taaaaaaaaan sumamente identificada con el resto de tus alumnos, que ahora de mayor (no tanto) y ya que me lo pones a huevo, voy a aprovechar el método PELMA.
    A ver si se inspiran también algunos docentes que hacen de la historia un auténtico PELMAZO

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